LCirujanoFacial es un blog dedicado al análisis del rostro humano y la profesión médica desde múltiples puntos de vista. Diferentes textos abordan temas relacionados con la finalidad de entretener, informar y enseñar. Literatura barata, ciencia y humor se mezclan en el blog. Haz clic y disfruta!
jueves, 13 de agosto de 2015
jueves, 6 de agosto de 2015
UNA CARA ATRACTIVA: LA REGLA DE LOS TERCIOS

Volvemos de nuevo al asunto del porqué nos resultan unas
caras atractivas y otras no. Cuando mostramos una cara atractiva y bonita, la
gran mayoría de nosotros estaremos de acuerdo en afirmar que ese rostro
efectivamente es a atractivo o bonito. Mirad la segunda imagen. Parece que la cara más bonita es la A. Pero… ¿Sabríamos decir por qué? Podemos
hablar mucho a cerca de este tema y dar muchas razones, sería muy extenso.
En este post me gustaría explicar un concepto de armonía y
proporción facial. Es algo básico en nuestra profesión y en lo que nos fijamos
cada vez que analizamos una cara. Los profesionales lo hacemos de forma
consciente, el resto de personas lo hacen también, pero de forma inconsciente.
Una cara armónica y proporcionada en el sentido vertical debe
ceñirse a la regla de los tercios.
Dividamos la cara en el sentido vertical en tres porciones:
-
La inferior desde donde empieza la barbilla hasta la
parte más baja de la nariz (tercio inferior)
-
La porción media va desde la parte más baja de la nariz
hasta la parte más baja de las cejas (tercio medio)
-
La porción
superior va desde la parte más baja de las cejas hasta el punto más alto
de la frente
La persona A tiene un patrón facial mesocefálico (proporcionado), la B braquiocefálico (tercio medio pequeño), la C dolicocefálico (tercio inferior grande)
Mención especial merece el tercio inferior. También tiene su
propia regla. Lo podemos dividir a su vez en tres tercios: primer tercio (labio
superior) segundo y tercer tercio (labio inferior y menton). Si te fijas
Mariano Rajoy tiene un labio superior muy pequeño, es la cara típica.
Gracias por compartir. Si te ha gustado también puedes leer LA SONRISA PERFECTA l: EXPOSICIÓN GINGIVAL
jueves, 30 de julio de 2015
UN PÁRRAFO DE GRATITUD
Cuando decir gracias es muy poco decir...
Jamás hubiera imaginado cuál sería el devenir de este
proyecto. Hace escasamente un mes iniciamos con ilusión la construcción de este
blog. Todo fueron dudas. Dudas sobre la temática, la estética, la forma de
promoción…pero especialmente dudas sobre el seguimento.
Hoy podemos decir que el balance es ampliamente positivo. Más
de 1600 lecturas, camino de 350 seguidores en twitter, y otros muchos en
facebook y linkedin.
Gracias a todas las personas que nos siguen, y retuitean, pacientes,
estudiantes de medicina, médicos, odontólogos y curiosos. Seguiremos dando la
cara.
Dr Pedro M Losa
Cirujano Oral y Maxilofacial
@LCirujanofacial
lunes, 27 de julio de 2015
LA INFLUENCIA DE LA MENTE SOBRE LA ENFERMEDAD
Dr Jorge Guiñales
Cirujano Oral y Maxilofacial@JorgeGuinales
Resulta obvio como cada
persona asume su enfermedad e una manera muy personal y que esta visión está
influenciada por muchos factores diversos como la personalidad del paciente, su
edad, su estado de salud previos, su apoyo familiar y un sin fin de
circunstancias que nos rodean a cada uno como personas.
Sin embargo como Médico, no
deja de llamarme la atención como una misma enfermedad con una evolución y
comportamiento semejantes, puede afrontarse de dos maneras completamente
distintas y de este modo condicionar la calidad de vida del paciente y puede
que hasta su pronóstico.

Hace aproximadamente unos dos
años diagnosticamos a un paciente joven de unos 40 años, de un tumor maligno de
maxilar, por lo que intervenimos al paciente para realizar la extirpación del
tumor acompañada de una disección cervical ganglionar y una reconstrucción
microquirúrgica del defecto. Por las características del tumor, se decidió
completar el tratamiento con radioterapia. Durante los últimos meses, he
evidenciado en las revisiones en consulta del paciente, como su estado de ánimo
ha decaído, se ha aislado en casa y se ha autolimitado para la mayoría de las
actividades cotidianas, para las que objetivamente no tiene ningún limitación.
Su mayor frustración, según refiere, es la sequedad oral secundaria a la
radioterapia, que según refiere le limita para salir a la calle, dormir y
quedar con amigos. Su estado de salud es bueno, el tumor está actualmente en
remisión y como os comento no tiene, salvo la sequedad de boca, ningún otro
problema físico. Sin embargo, su forma de afrontar este problema le ha llevado
a una situación de aislamiento que está condicionando su vida y la de su
familia.

Al mismo tiempo, tengo otro
paciente, de unos 70 años, intervenido de un tumor mandibular que ha recidivado
en dos ocasiones por lo que ha tenido que ser reintervenido y además ha
recibido tratamiento adyuvante con radio y quimioterapia. Actualmente presenta
una nueva recidiva por lo que tendrá que recibir nuevos ciclos de quimioterapia
y su estado de salud basal es objetivamente peor que el del paciente. Sin
embargo, él afronta la vida con plenitud, con ganas y optimismo. Siempre está
animado ,no sólo no ha dejado de realizar su actividad cotidiana si no que
incluso es más activo que antes de la enfermedad. Tiene ganas de vivir la vida
y de disfrutar de su familia y amigos.
Estas dos situaciones son
intrínsecas a cada persona y como médicos nuestra misión es brindar toda
nuestra ayuda a cada paciente para recuperar su vida cotidiana. Pero incluso
cuando hacemos todo lo posible, aplicamos las técnicas y los protocolos más
actualizados, hay factores que se escapan de nuestras manos y uno de ellos es
sin duda la forma en que cada uno afronta su enfermedad.

Para mí resulta muy
frustrante ver como este hombre, actualmente libre de enfermedad, se ha
encerrado en si mismo y se ha limitado hasta el punto de no salir a la calle.
Nuestro trabajo sirve de poco si él no puede reintegrarse e su día a día. Cada visita intento hablar con él para intentar
hacerle ver que él puede poner mucho de su parte para cambiar estas
condiciones, que tiene que dejarse ayudar por nosotros y por los psicólogos
para recuperar poco a poco su vida. Le cuento el ejemplo del otro paciente y el
de muchos otros que han afrontado la
enfermedad con entereza y siguen día a día intentado disfrutar de su vida
mientras luchan contra un cáncer que puede volver a dar la cara en cualquier
momento. Le cuento situaciones mucho peores por las que atraviesan muchas otras
personas para que intente relativizar el problema. Pero él continúa encerrado en sí mismo y no
quiere recibir ayuda psicológica. Me imagino que no es fácil vivir con esa
espada de Damocles pero como le digo a él, ninguno de nosotros, incluso sin
haber padecido un cáncer, estamos exentos de que hoy sea nuestro último día.
Así tenemos dos pacientes
completamente opuestos, uno libre de enfermedad que lleva una vida
completamente limitada como si presentara enfermedad activa. Y otro con enfermedad
activa que afronta la vida con la ilusión de un adolescente. La cirugía del
primero puede haber sido un éxito quirúrgico pero no hemos conseguido curar al
paciente. El segundo paciente por el contrario a pesar de seguir conviviendo
con la enfermedad, vive como si no la tuviera.
Nuestro objetivo al final es
que los pacientes no sólo vivan, si no que lo hagan en las mejores condiciones
posibles. Por eso, cada día, intento hacer ver a mis pacientes que su enfermedad
es una cosa en la que ellos juegan un papel primordial y que sólo juntos
podemos conseguir los mejores resultados.
Dr Jorge Guiñales
Cirujano Oral y Maxilofacial@JorgeGuinales
miércoles, 22 de julio de 2015
LA PRUEBA MAS DURA DEL PAIS. EXAMEN MIR
Muchos médicos se enfrentan cada año a un
temible y gigantesco examen. Se trata de un examen con 250 preguntas tipo test
en las que puede aparecer cualquier aspecto de la medicina. La finalidad del
examen es ordenar a los médicos para elegir una especialidad médica. La competencia es brutal.
El
examen tiene lugar en enero o febrero. Los opositores empiezan por estas calurosas fechas a ser conscientes del volumen de teoría al que se enfrentan y el
esfuerzo titánico que deberán realizar para alcanzar la especialidad deseada.
Aunque se trata de un examen bastante
objetivo, éste es incapaz de medir cualidades importantísimas que definen a un
médico. Por ello me gustaría lanzar un mensaje positivo a aquellos opositores
que bajan su autoestima y motivación si las notas son bajas. Por otro lado este post también es
un mensaje para que aquellos con notas magníficas no se duerman en los
laureles.
Conozco muchos ejemplos de estudiantes
brillantes con números muy buenos en el examen MIR. En un porcentaje nada
desdeñable, estos colegas llegaron a un servicio, no interaccionaron con sus
compañeros; fueron torpes para el trabajo en equipo; la competencia les nubló
la vista; fueron incapaces de soportar la enorme presión de la toma de
decisiones; jamás miraron a un paciente a los ojos…
Sin embargo, conozco otros ejemplos de estudiantes
no tan acertados en los test, pero ejemplares y brillantes a la cabecera de la
cama del paciente. Médicos anónimos con gran vocación. Un buen médico, además de ser buen teórico,
debe trabajar en equipo; ser buen compañero; valiente y prudente y nunca
cobarde o temerario; querer y entender al paciente y su familia; luchar por la
salud y aceptar la enfermedad; aceptar sus fracasos; salvar vidas; ayudar a
vivir; saber dar esperanza, y tender la mano al enfermo que siempre espera paciente...
Dr Pedro M Losa.
Cirujano Oral y Maxilofacial.
lunes, 20 de julio de 2015
AGRESIONES SOBRE EL ASFALTO. CURIOSO ACCIDENTE.
Llegan
las vacaciones y desde la DGT nos informan sobre las precauciones que se deben
tomar al volante. Muchas de ellas ya conocidas como el control de la velocidad,
distracciones etc… Sin embargo nunca se avisa de las posibles consecuencias de
la violencia verbal y física que ocasionan los encontronazos entre conductores,
sobre todo en las ciudades. En ciertas ocasiones esta violencia acaba con uno o
los dos implicados en el hospital.
Les
cuento un caso curioso atendido en el Servicio de Cirugía Maxilofacial del
Hospital La Paz (es sólo uno de muchos).
Se
trata de un señor que tras ponerse el semáforo en verde pita al conductor de
delante al ver que éste no salía ya que estaba despistado. El conductor de
delante sale del coche de forma muy violenta y se dirige al que había pitado.
-Baja
la ventanilla… Qué problema tienes (insultos…)
-Disculpe,
vi que se había despistado y sólo quería avisar. Cálmese. Le pido disculpas
no era mi intención molestarle.
-Ni se
te ocurra volver a pitarme otra vez o te vas a enterar.
Tras un
rato de charla el conductor que pitó consigue calmar el ambiente. El otro se
monta en el coche y continúan la marcha. “Para que le he pitado”, se pregunta. Todo
parece un susto. Sin embargo en el siguiente semáforo el conductor de delante
se baja del coche no contento con la simple bronca. Saca del maletero una llave
inglesa y… fractura de mandíbula.
Afortunadamente
todo se reparó y el paciente actualmente no tiene ninguna secuela.
Este es
solo un caso de los numerosos que atendemos. La violencia sobre el asfalto
supone un porcentaje importante de las agresiones que atendemos en el hospital.
Desde aquí les recomendamos paciencia al volante. Nunca sabemos a quién
pitamos.
Dr
Pedro M Losa
Cirujano
Oral y Maxilofacial
miércoles, 15 de julio de 2015
ARDIO MI MEMORIA: UNA GUARDIA DEMASIADO LARGA
Exhausto
regreso a casa en mi pequeña moto de 125cc. Es julio, son las 15:30 y el alquitrán de la Castellana
se derrite. Detrás va quedando cada vez más alejado el Hospital La Paz. Una idea borrosa me recuerda que allí
entré ayer. Era temprano. Me retiro, pero la actividad continúa.
La
recta final de la jornada ha consistido en ayudar a un compañero a atender a 54
pacientes citados de 9h a 14h en una consulta. Él solo no puede. Los pacientes
requieren tiempo. Tienen problemas de salud, familiares, personales… Muchos de
ellos están tristes y otros padecen ansiedad porque reciben malas noticias.
La
consulta se alarga. A última hora mi compañero es avisado por una urgencia y se
tiene que ir a operar a un paciente. Primero hablará con la familia.
- Pedro, me tengo que ir a quirófano. ¡Lo siento!
- Ni te preocupes, me quedo yo con la consulta. Ve tranquilo, opera.
El
último paciente de nuestra consulta me saluda con una sonrisa, pero no su
familia. La hija mantiene una postura hostil y me lo hace saber.
- ¿Dónde está el Doctor que nos suele atender ¡Llevamos más de una hora
esperando!
- Disculpe, se ha tenido que ir a quirófano.
- Si me hubieran atendido hace una hora, que era cuando me tocaba,
hubiera estado aquí.
Guardo
silencio y bajo la cabeza. Ella no lo sabe, pero me siento humillado…
Es hora
de regresar a casa. Ya no se ve el hospital, pero su actividad continúa. Atrás
quedan las brumas del sueño de una noche de verano. Ardió mi memoria.
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